La Fed se toma un respiro. Europa y España, no.

Hoy la Reserva Federal ha dejado los tipos de interés donde estaban: entre el 3,75% y el 4%.

Titular aburrido. De esos que se leen en diagonal.

Pero ojito, porque detrás de esa «pausa» hay tres cosas que conviene no pasar por alto. Dos miembros de la Fed querían subir los tipos, no bajarlos. El Banco Central Europeo decide mañana con la inflación de la eurozona en máximos de tres años. Y España tiene más inflación que la media de sus socios europeos.

¿Y qué tiene que ver la Fed con una pyme de Madrid que factura en euros y se financia con una póliza referenciada al euríbor? Pues más de lo que parece… aunque no por donde la mayoría cree.

Vamos por partes.

Qué ha decidido la Fed (y por qué no es una pausa tranquila)

La decisión salió por 10 votos a 2. Y aquí está lo interesante: los dos votos en contra, los de la gobernadora Lisa Cook y la presidenta de la Fed de Cleveland, Beth Hammack, pedían subir los tipos un cuarto de punto.

No es que nadie quisiera bajarlos. Es que hay quien quería subirlos ya.

Para entenderlo hay que mirar un poco atrás:

  • En 2025 la Fed encadenó tres bajadas de tipos.
  • En enero y marzo de 2026 se quedó quieta en el 3,50%–3,75%.
  • En septiembre los subió 25 puntos básicos, la primera subida desde julio de 2023.
  • Hoy, pausa en el 3,75%–4%.

Es decir, el ciclo ha cambiado de signo. Ya no estamos esperando a que bajen los tipos. Estamos viendo cuánto más pueden subir.

¿El motivo? La inflación. En Estados Unidos está en el 3,7% interanual, y el propio presidente de la Fed, Kevin Warsh, ha dicho hoy que sigue siendo demasiado alta.

El comunicado, además, ha endurecido el tono en dos detalles que parecen menores, pero no lo son. El crecimiento ha pasado de describirse como «sólido» a «fuerte». Y ha desaparecido la frase que decía que la política actual respaldaría el regreso de la inflación al 2%.

En otras palabras, la economía aguanta y la Fed no está tan segura de que lo que hace sea suficiente.

¿Por qué no ha subido hoy, entonces? Porque el martes que viene hay elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos, y mover los tipos a seis días de las urnas no es precisamente discreto. La Fed no ha dado una señal clara sobre diciembre, pero el mercado de futuros ya asigna una probabilidad muy alta a otra subida en esa reunión.

Y aquí tengo que hacer un ejercicio de honestidad. En abril escribí en este blog sobre la represión financiera y planteaba que una Fed presidida por Warsh sería más flexible con la inflación y más proclive a bajar tipos. Seis meses después, la Fed ha subido. La energía y la guerra de Irán han cambiado el guion, y conviene reconocerlo. Aunque, como veremos más abajo, la represión financiera ha llegado igualmente… solo que por otra puerta y a otro sitio.

El BCE: mismo problema, mismo camino

Aquí está el primer error de enfoque que veo a menudo: pensar que el BCE sigue a la Fed. No es así. Lo que ocurre es que los dos se enfrentan al mismo problema, que es un shock energético que empuja los precios hacia arriba.

El BCE inició su ciclo de subidas en mayo, tras el comienzo de la guerra de Irán. Ha subido dos veces este año, la última en septiembre, y el tipo de depósito está en el 2,50%. La inflación de la eurozona cerró septiembre en el 3,8%, máximos de tres años.

Mañana jueves 29 se reúne el Consejo de Gobierno en Fráncfort, y el consenso es claro: no tocará los tipos. Depósito en el 2,50%, operaciones principales de financiación en el 2,65% y facilidad marginal de crédito en el 2,90%.

Pero que nadie se relaje. Los analistas dan por hecha otra subida en diciembre, cuando el BCE tenga nuevas proyecciones sobre la mesa. CaixaBank Research sitúa el depósito en el 2,75%. Otras casas hablan del 3%.

Si ponemos a los dos bancos centrales uno al lado del otro, se ve algo muy revelador:

 Tipo oficialInflación (septiembre)Tipo real aproximado
Fed (EE. UU.)3,75%–4,00%3,7%0% a +0,3%
BCE (eurozona)2,50% (depósito)3,8%−1,3%

Tipo real aproximado = tipo oficial − inflación interanual. Son índices de precios distintos (IPC en EE. UU., IPCA en la eurozona), así que es una comparación orientativa.

La Fed ya tiene los tipos más o menos a la par de la inflación. El BCE todavía los tiene por debajo.

Dicho de otro modo: la política monetaria europea, aun subiendo, sigue siendo más laxa que la americana. Y eso tiene consecuencias. La primera, en el tipo de cambio.

Primer canal: el dólar

El dinero va a donde mejor lo pagan. Si los tipos reales son más altos en Estados Unidos que en Europa, el capital tiende a irse al dólar.

Y es lo que estamos viendo. El euro cotiza en torno a 1,11 dólares, cerca de sus niveles más bajos desde mayo de 2025. Para que nos hagamos una idea, el 9 de mayo de este año estaba en 1,1786.

¿Y esto cómo afecta a una empresa española? Muy fácil. Pongamos que importas mercancía por 100.000 dólares:

  • Al cambio de mayo (1,1786): pagas 84.846 euros.
  • Al cambio de hoy (1,1126): pagas 89.880 euros.
  • Diferencia: 5.034 euros más, un 5,9%, sin que tu proveedor haya tocado el precio.

Y lo mismo pasa con todo lo que se cotiza en dólares, empezando por el petróleo y el gas. Por eso un dólar fuerte es, para Europa, inflación importada. Justo lo que no necesitamos ahora mismo.

La otra cara de la moneda la tiene el exportador. Quien vende en Estados Unidos y factura en dólares recibe hoy más euros por cada venta que hace unos meses.

Eso sí, no conviene exagerar el efecto de lo de hoy. La pausa era lo esperado y el euro apenas se movió un 0,08% durante la jornada. Lo relevante no es la decisión de hoy, sino la tendencia: mientras la Fed vaya por delante del BCE, el dólar tendrá viento a favor.

Segundo canal: el euríbor y el coste de financiarse

Aquí conviene ser preciso, porque es donde más confusión hay. El euríbor no lo mueve la Fed. Lo mueve lo que el mercado espera que haga el BCE. La Fed influye de forma indirecta, a través de los tipos globales y del sentimiento, pero el grueso viene de Fráncfort.

¿Y qué está pasando con el euríbor? El último dato, del martes 27, es del 3,262%, su mayor subida del mes. La media provisional de octubre va por el 3,229%, apenas por debajo de septiembre (3,247%).

Algunos lo venden como «el euríbor baja». Bueno… baja dos centésimas. Hace un año la media de octubre estaba en el 2,187%. Eso es más de un punto de subida en doce meses. Y en enero de este año estaba en el 2,245%.

Vamos a ponerle números a una pyme. Pongamos un préstamo de 200.000 euros referenciado al euríbor más 1,5 puntos, que revisa en octubre:

RevisiónEuríborTipo aplicadoIntereses anuales (aprox.)
Octubre 20252,187%3,687%7.374 €
Octubre 20263,229%4,729%9.458 €
Escenario: euríbor +0,5 puntos3,729%5,229%10.458 €

Cálculo simplificado sobre el capital pendiente, sin amortización. El tercer escenario es hipotético: lo que podría pasar si el BCE sube hacia el 3%.

Son 2.084 euros más al año solo por la revisión. Y si el BCE aprieta en diciembre, otros 1.000 euros encima. Para una pyme con márgenes ajustados, esto no es una anécdota.

En los hogares pasa lo mismo. Una hipoteca variable de 150.000 euros pendientes, a 25 años y con un diferencial de un punto, pasaría de unos 725 a unos 812 euros al mes en la revisión.

Y con una subida del BCE en diciembre prácticamente descontada, no esperaría un alivio del euríbor a corto plazo.

España: más inflación que la media… y tipos reales negativos

Este es, para mí, el dato más importante de todo el artículo, y apenas sale en los titulares.

El IPC español cerró septiembre en el 4,9%, seis décimas más que en agosto. La subyacente, la que quita energía y alimentos no elaborados, está en el 3,1%. Y el índice armonizado, el que se compara con Europa, está en el 5,0% según el indicador adelantado. Ya en agosto el diferencial con la media de la eurozona era de 1,4 puntos.

Funcas prevé que el año cierre con el IPC en el 4,3% y una media anual del 3,7%, aunque avisa de que la previsión depende mucho de cómo evolucionen el conflicto en Irán y las medidas fiscales del Gobierno. El viernes 30 conoceremos el adelantado de octubre.

¿Por qué importa tanto esto? Porque el BCE fija un único tipo de interés para los 21 países del euro. Y ese tipo se decide pensando en la media, no en España.

Hagamos la cuenta para España:

  • Tipo de depósito del BCE: 2,50% − IPCA 5,0% = −2,5% real.
  • Euríbor de octubre: 3,23% − IPC 4,9% = −1,7% real.

Es decir, en España los tipos reales son claramente negativos, aunque las cuotas suban. El dinero sale caro en euros, pero barato descontada la inflación.

¿Te suena? Es exactamente el mecanismo de la represión financiera del que hablaba en abril: tipos por debajo de la inflación. No ha llegado por decisión de ningún banco central, sino por un shock energético. Pero el efecto es el mismo.

El ahorrador lo paga. Si tienes 10.000 euros en un depósito al 2% (por poner una cifra), al cabo de un año el banco te dirá que has ganado 200 euros. Pero con una inflación del 4,9%, has perdido cerca de 280 euros de poder adquisitivo. Nominalmente ganas. Realmente pierdes.

Y aquí viene el matiz que más me interesa como CFO. Para quien tiene deuda, la inflación alta licúa esa deuda en términos reales. Suena bien, ¿verdad? El problema es que la tesorería no paga en términos reales, paga en euros nominales. Y los intereses de este año son 2.084 euros más, como hemos visto. Si además no consigues trasladar la subida de costes a tus precios, el margen se estrecha por los dos lados.

La deuda pesa menos en el balance. Pero duele más en la caja.

Lo que yo haría hoy en una pyme

Toda esta macroeconomía está muy bien, pero el lunes hay que abrir la empresa. Así que vamos a lo práctico:

  1. Haz el mapa de tu deuda. Préstamos, pólizas, leasing y confirming: cuánto es a tipo fijo y cuánto a variable, con qué diferencial y, sobre todo, cuándo revisa cada uno. Las revisiones de los próximos meses van a coger un euríbor por encima del 3,2%.
  2. Estresa la tesorería. No te quedes con el escenario central. Calcula qué pasa con tu caja si el euríbor sube otro medio punto. Si con eso tu previsión se rompe, mejor saberlo ahora que en marzo.
  3. Valora fijar el tipo en las operaciones grandes. Pasar a tipo fijo o contratar una cobertura (un swap, un cap) tiene un coste, y no siempre compensa. Pero hay que hacer la cuenta, no decidirlo por intuición.
  4. Si compras en dólares, cubre la divisa. Un seguro de cambio o una cláusula de revisión en el contrato con el proveedor. Ya hemos visto que el tipo de cambio te puede comer un 6% del coste sin que nadie toque el precio.
  5. Revisa tus contratos de venta. Con la inflación cerca del 5%, un contrato a precio cerrado a dos años es un riesgo. Las cláusulas de revisión de precios ya no son un lujo.
  6. No dejes caja ociosa. Calcula tu caja mínima necesaria y saca rendimiento al excedente. Con inflación del 4,9%, el dinero parado en cuenta a cero pierde valor cada mes.
  7. Exige más a las inversiones. Un proyecto que solo era rentable con financiación al 3% puede dejar de serlo al 5%. Revisa la rentabilidad mínima que pides antes de comprometer capital.

Nada de esto es nuevo. Pero en un entorno de tipos estables se puede ir tirando sin hacerlo. En uno como este, no.

Conclusión: el problema no está en Washington

La noticia de hoy es que la Fed no ha hecho nada. Pero la lectura de fondo es otra.

Los grandes bancos centrales ya no hablan de cuándo bajarán los tipos. Hablan de cuánto más tienen que subirlos. Y lo hacen por la misma razón a ambos lados del Atlántico: un shock energético que no termina de irse.

Para España, la Fed llega por la puerta de atrás, a través de un dólar más caro que encarece la energía. El euríbor lo decide Fráncfort, y la decisión que de verdad cuenta para tus cuotas no es la de hoy, sino la de diciembre.

Y por debajo de todo, un dato que casi nadie mira: España tiene más inflación que sus socios y tipos reales negativos. El ahorrador pierde sin enterarse. La empresa endeudada ve cómo su deuda pesa menos en el balance, pero más en la caja.

La pregunta ya no es cuándo bajarán los tipos.

La pregunta es cuánto tiempo vas a aguantar con ellos altos… y si lo tienes calculado.

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